201803.08
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¿Por qué hay que participar en la huelga por los derechos de la mujer del 8 de marzo?

La huelga, históricamente hablando, se origina como herramienta por parte de la clase obrera para conseguir sus legítimos objetivos, siendo estos la mejora de las condiciones laborales, normalmente y como parece lógico en detrimento del “patrón”. Uno de los principales referentes históricos en Cataluña lo tenemos en la gran huelga de “La Canadiense”.

Se inició el 5 de febrero de 1919 en Barcelona prolongándose durante 44 días en los que se convirtió en huelga general y paralizando Barcelona y el 70% de toda la industria catalana.

La huelga constituyó uno de los mayores éxitos del movimiento obrero español, pues tras el fin de la huelga se consiguieron mejoras salariales, la readmisión de obreros despedidos, la liberación de miles de obreros detenidos durante la huelga y el Decreto de la jornada de ocho horas de trabajo, PRECEDENTE DEL CUAL HOY DISFRUTAMOS LOS TRABAJADORES, convirtiendo a España en el primer país que promulgaba esta reivindicación obrera.

El mensaje era claro; si los obreros no trabajamos el mundo se para. Podríamos decir que la huelga se ha convertido no solo en una herramienta por parte de la clase obrera como medida de presión para lograr sus reivindicaciones sino que actualmente ha pasado a ser un medio de reivindicación por excelencia sobre todo para visibilizar problemas sociales existentes en los que normalmente se ve afectado un colectivo minoritario o no en situación de desigualdad.

El colectivo femenino no deja de ser otro grupo de personas que también sufre constantemente una situación de desigualdad en muchísimos aspectos sin embargo en la huelga del día 8 convergen dos hechos:

  • la reivindicación de la mujer como tal y, en consecuencia,
  • el deber de luchar para obtener su pleno derecho a estar en una situación de igualdad respecto al hombre y
  • el deber de hacer visible esta desigualdad en el ámbito laboral.

Esto es bastante importante ya que en la división sexual del trabajo que impulsa el modelo de sociedad patriarcal a la mujer se le atribuye el trabajo de cuidados, es decir, el que se realiza en el ámbito doméstico y de cuidado de las personas dentro del núcleo familiar.

En las huelgas convencionales esta dimensión no se tiene en cuenta, ya que es un tipo de trabajo que no se valora ni se remunera de ninguna manera o incluso ni se contempla que sea “trabajo”.

Por eso generalmente las huelgas generales no incluyen ninguna perspectiva feminista (que es la que ha analizado esta división sexual y ha tratado de poner en valor el trabajo de cuidados invisibilizados.

El planteamiento de esta huelga feminista no se queda sólo en el trabajo asalariado clásico, sino que amplía la visión porque se dirige a las mujeres. A todas independientemente de que ocupen o no un puesto en una empresa. Todas pueden parar porque el objetivo es hacer ver qué pasa en la sociedad cuando la mujer para en todos los ámbitos, sean o no tenidos en cuenta por los organismos oficiales.

A la pregunta: ¿deben los hombres participar en la huelga?

La respuesta es SI, PERO. Todos aquellos hombres que consideren injusta la situación de la mujer en la actualidad, deben participar en dicha huelga por una simple cuestión de solidaridad. Aunque siempre debe hacerse en un segundo plano. Pues sería totalmente contradictorio dar protagonismo a los hombres en un día en el que lo que se pretende es otorgar a la mujer la importancia i el valor que merece.

Esta participación se puede traducir de muchas formas, por ejemplo realizando las tareas domésticas que tradicionalmente se les ha encomendado a las mujeres por el simple hecho de ser-lo. Son aspectos que pueden parecer insignificantes desde un punto de vista individual pero vistos con perspectiva tienen una gran efectividad y un simbolismo muy poderoso.

A parte del hecho que muchas mujeres en un primer término en principio no pueden hacer huelga porque deben realizar un trabajo de curas a nivel familiar puesto que el hombre está trabajando todo el día, en cuyo caso el hombre tiene prácticamente la obligación de sustituir a la mujer a la hora de realizar tales labores y, en consecuencia, hacer huelga en su puesto de trabajo.

La pregunta podría plantearse a la inversa: Si los hombres fuésemos el colectivo que se encontrase en un plano de desigualdad desde siempre ¿nos gustaría que aquellas mujeres contrarias a perpetuar este status quo se solidarizaran con nosotros y participaran activamente en la huelga para dar más eco a nuestras reivindicaciones? Por supuesto que SI.

PAU ROSSELLÓ

ABOGADO COL. EN BARCELONA

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