En España, de todos los contratos que se realizan a diario, más del 50% se hacen a través de Internet. ¿Realmente somos conscientes de todos los contratos que celebramos online?

Cuando adquirimos un artículo como ropa, un mueble, un boleto de tren o avión, o algún bien intangible como una inscripción a una red social, un software o incluso cuando navegando en un sitio web, ESTAMOS CELEBRANDO CONTRATOS. 

INCLUSO HOY INTERNET PERMITE CELEBRAR HIPOTECAS QUE PERMITEN LA FINANCIACIÓN TOTAL DE VIVIENDAS Y DE UNA FORMA 100 POR CIENTO ONLINE. UNA DECISIÓN DE TAL IMPORTANCIA SE PUEDE HACER INCLUSO DESDE TU DOMICILIO O MOVIL, FACIL.

Esto es tan normal y tan frecuente que pasamos por alto la gravedad del asunto: mediante estos contratos  estamos renunciando a derechos y aceptando obligaciones sin muchas veces darnos cuenta. 

Los contratos celebrados electrónicamente tienen todos los efectos legales que un “contrato tradicional” siempre y cuando estén presentes sus requisitos esenciales de validez (el consentimiento, el objeto y la causa) y no sea materia de Derecho de familia y sucesiones (Art. 1261 Código Civil).

La mayoría de las veces que realizamos estos acuerdos online no lo hacemos directamente con un proveedor directo, sino que son realizados a través de una plataforma en línea que actúa como intermediaria entre las empresas y consumidores o entre consumidor y consumidor.

Estas nuevas formas de contratación hoy nos permiten acceder a bienes y servicios con una mayor facilidad, y muchas veces a un precio que parece ser más económico. Sin embargo, pueden ocurrir irregularidades e incumplimientos en la ejecución de estos contratos y vulneran nuestros derechos como consumidores y usuarios. Es frecuente ver obstaculizados nuestros reclamos ante las distintas empresas, quienes muchas veces no facilitan medios de comunicación apropiados ni soluciones eficientes. En otras, no sabemos a quienes dirigirnos porque ignoramos los datos reales del proveedor, o cómo efectuar nuestros RECLAMOS COMO CONSUMIDORES.

No debemos olvidar que a veces en la red existen situaciones dudosas. Como por ejemplo: proveedores contratan en estas plataformas con perfiles “usuario” con el fin de evitar la aplicación de la normativa protectora de consumidores; o utilizan algoritmos para personalizar el precio y las ofertas a determinados perfiles, generando que distintos usuarios y consumidores paguen cuantías sideralmente diferentes por el mismo bien. 

Es importante recordar que por plasmarse en contratos “de adhesión”, donde una de las partes no puede elegir los términos  y condiciones de los acuerdos, sino que se limita a aceptar, tenemos una mayor protección legal. Esto se encuentra regulado Ley de Protección de los Consumidores y Usuarios, que nos otorga mejores vías para reclamar y hacer valer nuestros derechos.

En Habeas Legal, somos un equipo de abogados especializado en formalizar estos reclamos y estamos para ayudarte.


Para más información, visita nuestra sección: Los Derechos de los Consumidores y Usuarios